Liana Malva

Liana Malva

Si algo hemos aprendido desde que iniciamos este proyecto, y nuestro personaje de esta semana nos lo confirma, es que en Venezuela el talento sobra. Gente guerrera con talento para reinventarse, gente que cree y que crea, pero por encima de todo, gente buena de convicciones muy claras que lo entrega todo 

Liana Malva


Liana Malva es una cantante y compositora venezolana, criada en el Paují al sur del estado Bolívar, que desde temprana edad se vio inspirada por la naturaleza en su forma más pura. Hoy, se ha convertido en uno de esos jóvenes talentos que le apuestan a géneros diferentes cargados con muchos mensajes de conciencia.  


Un paraíso llamado el Paují

“Nací en Caracas y me crié en el Paují. En mi corazón, soy de la Gran Sabana porque no tengo recuerdos de otra cosa. Mis padres llegaron a la Gran Sabana por primera vez en el 1982. Ellos eran una pareja de surfistas, de la primera generación de surfistas de Venezuela, y se dedicaron a recorrer todo el país”. Fue así como los Castillo hicieron del Paují su hogar por varios años. “Se enamoraron de esta mixtura cultural, había otras personas que también buscaban una alternativa a la vida en la ciudad”. 

Este estilo de vida marcaría la personalidad, gustos e inclinaciones de Liana y sus hermanas. “Era una libertad total, una conexión con la naturaleza muy importante que no solo me define como persona, sino también como cantante. Desde pequeña desarrollé una espiritualidad bastante grande gracias a la conexión con el silencio y la naturaleza que te da una paz interna que te mimetiza. Luego llegas a la ciudad y todo cambia”. 

La transición de vivir en el Paují a la ciudad fue dura para Liana en todos los sentidos: a nivel psicológico, emocional y físico. “Para mi hermanita y para mi no fue fácil. Nos criamos en la Gran Sabana y no habíamos generado anticuerpos, nos enfermábamos muchísimo en Caracas. De pequeña siempre quería estar allá. Pasé de bañarme en el río todos los días y tener un jardín enorme sin rejas a estar entre cuatro paredes con zapatos todo el día y con otra rutina. Cuando estábamos en Caracas siempre buscábamos ese escape a la naturaleza. Íbamos al Ávila, a la playa, y gracias a Dios Venezuela tiene eso, que a donde vayas puedes disfrutar de la naturaleza, no tienes que ir al Paují para que encontrar un lugar que te transmita paz. Fueron años de adaptación, pero ya soy una citadina más”. 

“Con los años me fui enamorando de Caracas. Empecé a tener muchos amigos, a divertirme, a estudiar música. Viví esta ciudad en un momento peligroso, pero era súper libre”.  

Liana Malva


Una vida entre géneros musicales

Los Castillo son una familia unida, los amigos de uno son los amigos de todos y la música siempre estuvo presente. “Somos cuatro hermanos y mis papás son súper joviales, les encanta divertirse y conversar. Ambos cantaban, pero en el caso de mi papá, él tuvo un accidente en la tráquea y no cantó más. Claro, no lo hacían de manera profesional, pero tenían talento y les gustaba. Mi papá tenía una guitarra y tenía una banda en el Paují, hacían versiones y algunas canciones originales. Mi casa siempre fue muy melómana y escuchábamos música todo el día, pero buena música: Peter Gabriel, Bob Marley, Michael Jackson, un poco de todo. El reggae siempre ha sido una constante en mi, pero luego empecé a estudiar música y me aburrí un poco de ese género porque es bastante básico y repetitivo”.  

La música de Liana es resultado de esa exposición a distintos géneros. Hoy, ella es una mezcla entre Reggae, Soul, Pop, Rock, Hip hop y Folk. “Voy descubriendo y tomando de cada género cosas que me gustan. Tuve un momento donde era súper hater del reguetón y de toda la música urbana, pero hoy en día he abierto mi mente y rompí con ese tabú, el reguetón está para divertirse y prende cualquier rumba, eso no lo puedes negar y es un poder increíble. Hay muchas cosas que rescato del reguetón, del rap, del hip hop, del dancehall; cada género tiene cosas maravillosas, ya luego iré descubriendo cómo irlos aprovechando y adaptarlos a mi estilo”.  

Liana estudió en la Escuela de música Ars Nova de Caracas y cantó en la Escuela Contemporánea de la Voz y también tuvo algunos profesores particulares. “Siempre me gustó mucho el piano, pero no tenía uno hasta que me regalaron un teclado. Una vez fui creciendo, me di cuenta que la guitarra era mucho más portátil, no me encantaba tanto, pero supe ganarle amor”, y hoy la acompaña en casi todas sus canciones. “Todas mis canciones las compongo yo, pero estoy abierta a otras opciones. Uno como músico va creciendo y descubriendo otras cosas. En un futuro me gustaría cantar canciones de alguien más”.  

Liana Malva


Un proyecto que busca sumar gota a gota 

Uno de los temas que a Liana le mueve es la conservación de los recursos naturales y el más importante, el agua. Gotas es un proyecto que nace de experiencias que Liana ha recogido durante sus viajes por el país y que tiene la intención de que otras personas puedan contagiarse de la magia que esconde Venezuela. “Es un viaje musical que comienza en el Paují, en mi casa y lo que quiero recordarle al venezolano es que este país es único y que tiene unas maravillas naturales increíbles, que además de ser admiradas y valoradas, tienen que ser cuidadas y preservadas, y eso no es lo que está pasando en absoluto”.  

Este proyecto se divide en tres videos, cada uno en un escenario muy diferente, pero no menos hermoso: el Paují, la Tortuga y Mérida, este último con un mensaje hacia el porvenir, los niños y el país estamos construyendo para ellos. “Somos unos guerreros y no debemos perder eso. En Mérida también quería dejar clara la conexión con la naturaleza que nos da los alimentos. Todo esto me lo hizo sentir Mérida, una vocación de servicio y que la gente no valora  ese trabajo del agricultor”. 

Pero este proyecto tiene muchos más y viene de la mano de la ONG PROVITA. “El segundo de los videos es el Paují, donde me crié. Allí están destruyendo los ríos, muchos incluso ya no existen y son arenales de barro y mercurio. PROVITA lleva años trabajando por la conservación de especies en Venezuela, tienen proyectos increíbles y son personas que respeto y admiro mucho. Les llegué con esta idea de aprovechar los videos en una campaña de conservación del agua. Hicimos juntos tres tipos de charlas: una dirigida a chamos de primaria se llama el viaje del agua y habla sobre de dónde viene y la importancia, es súper entretenida; el poder del agua que es la de bachillerato, habla de cómo la humanidad y la civilización han sido moldeadas por el agua; y por último está el futuro del agua que es dirigida a un público más adulto sobre las fuentes de trabajo que genera, y que va a generar la conservación, porque el mundo tiene que ir hacia allá”.  

Creando infraestructura y abriendo espacios

Recientemente, Liana fue nominada a varios premios Pepsi Music con su estilo fresco y diferente. “He tenido tantas referencias y tantos géneros que me influencian, todos tan diferentes que creo que eso se nota. Por ejemplo, me encanta cantar a capella porque  te permite conectar de manera diferente, pero también me gusta el género urbano”.  

“Cuando estaba estudiando tenía una banda porque en ese momento estaba en la onda del Big Band, el funk. Me gustaba la idea del director musical, el baterista, la gran parafernalia que sonaba increíble, pero no era sustentable a largo tiempo. Tuve que irme quitando, con mucho dolor, todo eso, pero me di cuenta que no necesitaba tantas cosas para brillar. Siempre me ha gustado que las cosas suenen bien, soy bastante perfeccionista y detallista, y es algo que también que me estoy quitando poco a poco porque te quita lo resiliente y no te permite fluir y más en un ambiente como este”.  

Entre sus proyectos a futuros podemos esperar una serie de singles de su autoría, entre otras cosas. “Tengo un disco que trabajé muchísimo, pero no ha salido a la luz. Desde que lo terminé hasta ahora, siento que he cambiado muchísimo, pero tiene cosas arrechísimas y estoy esperando el momento adecuado también para usarlo”. Y como toda artista, Liana también tiene sus observaciones sobre el mundo del espectáculo y las artes en el país. “En Venezuela hay mucho talento, pero no hay apoyo, no hay canales disponibles para que ese talento brille. Lo que quiero es tener infraestructura para que todo el trabajo no se quede allí y ese momento está llegando”.  

Mientras, Liana no se detiene. “Sigo en mi etapa de descubrimiento y ahorita estoy trabajando en una productora que se llama Hábitat, son artistas un poco underground. Vienen cosas muy finas y estoy en un momento creativo”.  

Recientemente, Liana abrió escenario para la reconocida banda caraqueña, Desorden público en Barcelona, España. Nosotras estamos seguros de que no será la última vez que escucharemos a esta artista que con su estilo está abriendo nuevos caminos y creando conciencia sobre el planeta. Gracias Liana por tu tiempo y por ser 100% Puraguapura. 

Liana Malva


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