Luis Fernando Navarrete

A lo largo de la historia, las serpientes han sido una de las especies más temidas por el ser humano. La religión occidental relaciona estos reptiles con la idea del mal, mientras que los mitos sobre su comportamiento nublan aún más su golpeada imagen. Pero en Venezuela, un Herpetólogo trabaja arduamente para transformar esta realidad. Tuvimos la oportunidad de compartir una mañana con Luis Fernando Navarrete, un amante de los animales que convirtió su pasión por el conocimiento en una entretenida carrera en el mundo de las ciencias
Luis Fernando es el único sobreviviente de una mordida de cuaima piña en Venezuela y es uno de los pocos expertos en el tema de serpientes, venenos y antivenenos en el país.
El perfil especial del Herpetólogo
Este caraqueño nació un 25 de agosto y desde entonces, es difícil verlo sin serpientes o algún animal a su alrededor. Luis Fernando trabaja en el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto de Estudios Avanzados, y forma parte de la red nacional antivenenos. “Estudié parte de mi carrera en la UCV, pero soy autodidacta y me parece que esa es la mejor manera de aprender. No tienes un examen enfrente, lo haces porque te gusta y te interesa. Soy un apasionado de lo que hago y por eso me he mantenido tantos años. El secreto de la vida en general es la constancia, no ser serio, porque yo serio no soy. Uno debe tomarse las cosas con responsabilidad y constancia, no con seriedad porque es muy aburrido, y esa es la base de lo que he hecho siempre”.
Proveniente de una familia que se dedica a las carreras humanistas, Luis Fernando siempre supo que la ciencia era lo suyo. “Mi padre estudió Letras, mi hermano es arqueólogo. Creo que lo mío vino del conocimiento por el conocimiento. Me gusta saber de todo. Soy un curioso y esa es clave. Cuando la gente escucha que eres científico piensa en la bata y yo nunca uso bata, a menos que tenga que proteger el experimento. Conmigo los esquemas, patrones, no cuadran”, y sus tatuajes son reflejo de esto. “Ahorita hay muchas cosas obsoletas, y no hablo de Venezuela, hablo del mundo entero. La educación es una de esas cosas que deben repensarse”.
“La vida es un experimento. Creo que los niños son científicos por naturaleza y luego perdemos eso. Los niños tienen lo más importante que es la curiosidad, la imaginación y usan una metodología científica, quieren lograr algo y van con un fin. Yo hago ciencia como un niño. Sin la experiencia no hay nada, pura teoría no sirve”. Luis Fernando admite que en su trabajo e investigaciones, son incontables las mordeduras de serpiente que ha experimentado, de hecho, es el único venezolano que ha sobrevivido a la mordedura de una cuaima piña. “Sólo teorizar es uno de los grandes errores que se cometen en las ciencias.
Quienes conocen a este científico, saben lo poco común que es, toca batería y ama el rock. “Soy baterista y toco rock de toda la vida. Toqué metal, toqué bailable, toqué de todo. Tenía tiempo sin tocar y ahora empecé una banda con mi hijo mayor que es guitarrista”.
Cada especie, una función
“Cuando uno hace experimentos, lo primero es el respeto a la vida, pero los extremos son malos, y eso es otra cosa que nos ha hecho daño. Cada animal tiene una función”. Esta es una de las posturas que defiende Luis Fernando. En el mundo, cada especie cumple una función, incluso los seres humanos, y como especie dominante, toma ventaja para asegurar su supervivencia en el mundo, con sus aciertos y errores. “Uno de los errores que cometemos es desligarnos de la naturaleza y luego querer humanizarlo todo. No somos el centro del universo, somos un chiste en la historia del planeta. La gente dice, estamos destruyendo el planeta y si, lo estamos destruyendo, pero como parte del planeta. Somos la especie dominante y como especie dominante, vamos a destruir”.
Luis Fernando se ríe cuando las personas le preguntan por características humanas en los animales. “Cuando me preguntan si la culebra me reconoce, la gente no entiende que es un animal y no tiene porque reconocerme. Hay que dejar de humanizar todo. El reconocimiento lo necesitamos nosotros como especie, el perro si reconoce y por eso lo domesticamos. Terminamos condicionando la naturaleza y luego creamos problemas”.
Desmitificando las serpientes
Muchos olvidan o desconocen la importancia que tienen las culebras y otros reptiles para el ambiente. Estas especies son depredadores que logran mantener el ecosistema equilibrado, sin ellas las presas, en su mayoría roedores, crecerían de manera exorbitante, afectando los alimentos y la biodiversidad. “Me dedique a la Herpetología, rama de la zoología que se encarga del estudio de los anfibios y reptiles, nada tiene que ver con el herpes”, responde luego antes de soltar una carcajada.
En Venezuela hay aproximadamente unas 200 especies de culebras, dato que varía por la dinámica del medio ambiente. En el caso de Caracas la más común es la cazadora dócil, una especie rápida y mordelona. “El tema de las serpientes y su conservación es muy complejo por el miedo a estas criaturas. Normalmente no andan visibles, sino que por el contrario, se la pasan encuevadas y sólo aparecen en temporada de reproducción que en Venezuela es entre octubre y enero, febrero. Su temperatura se adapta al entorno y tienen el metabolismo bastante lento. Las que nosotros mantenemos se alimentan de roedores, y a esto voy con el peligro de humanizarlo todo. Los ratones tienen su función en la naturaleza, las serpientes se alimentan de ellos y así es como deben ser las cosas”.
Luis Fernando nos explica que la mala imagen de las serpientes viene de nuestra herencia cultural e historia occidental. “Vivimos en una sociedad judeocristiana donde la serpiente siempre fue mala. La religión cristiana ha perjudicado mucho la serpiente, pero hay otras religiones donde no es así. En el budismo una de las representaciones de buda está acompañada de una cobra y en muchos países son deidades”.
Fabricando antivenenos
“Todo lo que hago lo mantengo a pulmón, tengo esa responsabilidad. En cuestión de sueros antivenenos, existe uno sólo que es Biotecfar en la Universidad Central de Venezuela, pero se necesitan muchos más. Por nuestra ubicación geográfica, somos un país que tiene un alto índice de mordeduras de serpiente. Uno piensa que en Venezuela no se están haciendo cosas, pero no es así. Se están haciendo en red con otros lugares, pero se están haciendo”.
Para Luis Fernando, perder el miedo es parte de entender nuestro entorno. “Si entendemos la naturaleza nos entendemos nosotros. Yo veo a las personas como veo a los animales. Los venenos son modificaciones de las enzimas salivales, son parte de los jugos gástricos. Las serpientes se tragan una pieza entera, descomponen pelo, huesos, dientes, todo. El pelo es super dificil de digerir porque es pura keratina. Sus jugos gástricos son muy potentes. Imagínese la preparación de una guarapita, a menos que uno esté muy rascado, uno sabe cuanto le pone de cada cosa. Con los venenos lo hacemos al revés. Tenemos el cóctel, y lo que hay que ver es cuanto tiene de cada cosa. El veneno de una serpiente es un cóctel de proteínas increíble y se usa para todo, las medicinas de la tensión por ejemplo”.
¿Qué hacer ante una culebra? Mitos y realidades
Este amante de los animales nos explica cómo reaccionar adecuadamente frente a una serpiente. “Lo primero es dejarla tranquila, ella no te va a perseguir, eso es falso. Yo he agarrado más de 3 mil serpientes en mi vida, y jamas me ha perseguido una”.
Ahora, si está dentro de tu hogar la cosa cambia. “En ese caso les aconsejo que me llamen y me envíen una foto para saber qué especie es. Si es inofensiva, con un tobo y una escoba basta para sacarla gentilmente. La gente no se da cuenta que en lugar de matar el animal lo que está haciendo es atacándolo, y ese animal va a responder al ataque. Matándolas vas a correr más riesgo. A mi me han mordido unas 10 veces”. De las 200 especies que hay en Venezuela, sólo el 20% es venenosa, y en el área metropolitana sólo hay seis.
“El animal más mitificado del mundo es la serpiente, sin discusión alguna, y la mayoría de esos mitos, son falsos. El pitón reticulado es la única especie de la que se tiene información confirmada de que devora humanos. De la anaconda de aquí no se tiene confirmación, ahora, que es un animal grande que podría comerse un humano, sí. Pero el ser humano no es atractivo para la mayoría de los depredadores, algo debemos tener, pero nuestra carne no les gusta. Hollywood nos ha hecho un daño terrible”.
Otra falsa concepción es el uso del torniquete para las mordeduras. “El torniquete está contraindicado para todo, es cortarle la circulación a un miembro, eso sólo funciona en las películas. Las mordidas no se deben cortar, chupar, nada. No hay nada más cochino que la boca humana, no la acerques a una herida abierta. Sólo debes lavar el área con agua y jabón e ir a un médico, tienes tiempo, nadie cae a los dos minutos de una mordida, eso es ficción”.
Hay muchas mordidas secas, curiosamente son más del 20%, es decir, las personas no necesitan antivenenos. “ La diferencia es el cuadro clínico del paciente. Puede presentarse enrojecimiento, hinchazón y dolor, pero hasta allí. No tome nada porque puede enmascarar síntomas. No se ponga kerosene, café, y no tome ron, a menos que quiera morirse feliz porque eso no hace nada”.
En algo coincidimos con Luis Fernando, y es que en Venezuela hace falta popularizar más el tema de las serpientes, su trato y conservación, también hacen falta más médicos especialistas en el área para poder afrontar los casos que se presentan.
Pasamos una mañana increíble conociendo más sobre estos enigmáticos animales y muchos otros como las cucarachas y los rabipelados, aunque Lisset no es fanática de ellos y sólo Mónica fue la valiente para montarlos en su lomo. Luis Fernando, gracias por tu infinito conocimiento y amor por la naturaleza.
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